26 de agosto de 2008

EL FIN DE "EL NUDO"

Hasta aquí, la primera parte de la novela en proceso. El final de este primer relato es un final ciertamente provisorio, justamente en virtud de su condición de fragmento o capítulo o parte -todavía no estoy muy seguro. Me han dicho que el final decepciona, más por su cierre crepuscular que por su inconveniencia. Parece que hay promesas no cumplidas, silencios demasiado largos que sería preciso develar. Creo, de todas formas, que más allá de todo, el final de cualquier relato evocativo -y este lo es- no puede sino generar este tipo de sensaciones. El problema de las evocaciones es que demasiado pronto se toma conciencia de que nada del pasado puede, por más que se lo proponga, modificar sustancialmente el presente. Lo que ha sido, para estos personajes, es lo que ha sido. Ni más ni menos. El nudo es apenas una incomodidad, una especie de zona en la que los acontecimientos pasados han entrado en una vuelta y otra que proporciona más pasado. Un exceso de soga atada que puede desatarse simplemente para restituir la linealidad de la experiencia. Eso si es cierto que a la experiencia pueden restituírsele ese tipo de continuidades, y si no ocurre de otro modo, que toda linealidad no es más que una construcción subjetiva. Quise explorar las posibilidades de corrección. Los sentidos que hemos otorgado a determinados trozos de vida pueden ser vistos con una luz nueva. Tal vez el intento haya sido fallido. Eso pueden decírmelo ustedes como lectores. Una cosa más: las imágenes maravillosas con las que fui acompañando el texto pertenecen a un artista de una sensibilidad poco usual, según mi criterio. Se llama William Congdon.
Agradezco a todos los que pudieron seguir el relato; aquellos que no pudieron hacerlo pueden embarcarse aún en esta experiencia compartida. En los próximos días voy a empezar a subir la segunda parte -o capítulo o fragmento- que lleva como título "Las manos". Se trata de un texto estilísticamente muy distinto, mucho más demorado y quizá por momentos francamente lento. Baste decir que es, sin embargo, el que considero el núcleo de toda la novela. Gracias por el entusiasmo de algunos comentarios y por la franqueza de los otros. Seguimos en contacto. Ariel.

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