27 de octubre de 2008

Alto



Venían los días andando en fila pareja de intervalos cortos. Yo venía con ellos, amable compañero del camino. Hablábamos poco. Casi todo era andadura y ritmo. No había esquinas, recuerdo, ni recodos. No subía el suelo, tampoco, ni bajaba. La senda sobria nos sostenía sin cambios. A veces un pájaro lánguido rasgaba el cielo firme. A veces una brisa nos recordaba el cuerpo. Pero entonces, no sé cuándo, en qué momento, vi que estabas. De nuevo a la sombra de los pinos, de nuevo sobre el colchón de agujas secas, de nuevo con tu pie desnudo, estabas. Todo el espacio de la vía sin tu gesto, sin tu pálida palabra sin sonido, todo el andar en compañía de los días se me volvió tan breve. Los que yo seguía me miraron de reojo. Acaso mi expresión la censuraron sin decirlo. Miraste, nada más, hacia tu pierna escapada de la falda. Yo, que había sido compadre de los días, Me quedo, dije, y fui a tu encuentro.

1 comentario:

Minha Mora dijo...

"Casi todo era andadura y ritmo. No había esquinas, recuerdo, ni recodos. No subía el suelo, tampoco, ni bajaba. La senda sobria nos sostenía sin cambios."

Apa, me movilizo algun organo psíquico.

Salud!